exposiciones MSP

domingo, 6 de diciembre de 2009

Iconografia Sentimental del Libertador (Gary y Arelys Regnault) 1995 febrero

pintura de Gary Regnault
"Maria Joaquina Costas"


Y BOLIVAR TAMBIEN AMO

¿Quien no ha visto al gran héroe americano?, quien no conoce por ejemplo las pintura de Pedro José Figueroa (Colombia 1819) con ciertos rasgos de ingenuidad, o al Bolívar de José Gil de Castro (Perú 1825) con su porte de militar triunfante, o nuestro Juan Lovera (Venezuela 1840), pintado con la clásica mano napoleónica, y hablando de manos ¿Quien no ha tocado el perfil de Carmelo Fernández (Venezuela 1841) recreado por Barre, en las monedas Venezolanas?

Y si hablamos de la escultura, quien no lo ha visto montado en su caballo, cabalgando en cualquiera de nuestras céntricas “Plaza Bolívar”, de todos los pueblos que libertó, realizados por un Adamo Tadolini (Italia 1874), o por Giovani Anderlini (Italia 1889) o por nuestro Eloy Palacios (Venezuela 1896).

Y el estadista de la carta de Jamaica, realzado por escritores de todo el continente, o el genio popularizado por nuestros tallistas como José Alí Méndez, José Velandi, Elena Romero y otros muchos.

En fin todos conocemos a ese Bolívar luchador, que recorrió América para expulsar de un solo sopetón al imperio español de nuestro suelo.

Pero el Bolívar sencillo, el hombre mundano, común y corriente, que se quedaba mirando a una mujer y con la misma pasión con que iba a la guerra, la seducía hasta hacerla suya (incluso se comenta que perdió algunas batallas por entablar otras en la cama).

Pocos conocen la historia del rompecorazones.

Nuestro Amigo José Ángel Regnault y su hermosa esposa la soprano Arelys Regnault, en esa fecha (Febrero de 1995) tuvieron la gentileza de mostrarnos esa otra historia (la romántica), plasmada en una serie de lienzos, donde se muestran las otras batallas del libertador.

Y no solo fue la pintura la elegida para ello, esta exposición venia acompañada de un maravilloso libro (cuyas tapas fueron elaboradas artesanalmente), escrito por Arelys, donde se nos permitió conocer la parte biográfica sentimental de cada una de las señoras.
Allí conocimos el pensamiento, entre otras, de: Teresa Lesnays (Bilbao 1801), Fanny Duvillard (París 1804), Anne Lenoit (Cartagena 1812), Isabel Soublette (Cartagena 1814), Joaquina Garaicoa (Guayaquil 1822), Paula Prado (Arequipa 1825) y Benedicta Nadal (Chuquisaca 1825).

Quiero copiar (con el permiso de Arelys Regnault), la presentación del cuadro que da comienzo a la exposición (desafortunadamente no tenemos fotos de estas obras).

ENREDO PATRIOTICO
(Descripción de la obra: Una silla dorada con arabescos y encajes y sobre ella reposa desordenadamente un pantalón militar, en el piso un par de botas, como quien se las quita apresuradamente, y junto a ellas sendas copas de vino descolocadas con igual premura, una de pie con algo de contenido y la otra yaciente sobre las baldosas.
Y la espada del héroe… sostenida erecta y marcialmente al lado de aquella silla).

“La alegría de brindar y recibir amor, no le arrebató al héroe el cumplimiento del deber.
En ese instante, cuando el guerrero se despoja de sus vestiduras, su desnudez representa la pureza física, moral, intelectual y espiritual, al olvidarse de sus vanidades, pará entregarse a los misterios del amor.

Es la separación del hombre con el mundo que lo circunda, siendo ese efímero momento, cuando el espíritu permanece inmóvil y sereno.

Bolívar no engaña, no burla, no deshonra.
Su magnífica función de héroe apolíneo y romántico, dan frutos a los enredos patrióticos que engendran la presencia del amor carnal lleno de pasión.

Su condición de grande hombre, lo convierten en un ser gloriosos y admirado por las mujeres. Que lo elevan a un estado casi sobrehumano, incapaz de mirar sus defectos.

Toda intimidad es el principio de un nuevo amanecer, con su fuerza, su poder y su resplandor. Un hombre y una mujer envueltos en el manto rojo del crepúsculo donde nace la noche y los misterios de la vida.

El hombre recibe de la mano de Dios, su destino contenido en una copa desbordante de bendiciones.”

Por último quiero repetir algo de lo escrito por Mauricio Odreman (pintor, cineasta, pero sobre todo amigo), en el prologo de este hermoso libro:

“LA ICONOGRAFIA SENTIMENTAL DEL LIBERTADOR, como se denomina este grandioso trabajo, es el viaje de Bolívar a través del amor de las grandes mujeres que en todos sus momentos, en medio de su desolada solidaridad, lo acompañaron, lo fortalecieron, terminaron de construirlo en su emotiva acometividad de guerrero impecable, brindándole a través del goce exquisito de sus ardores juveniles, del desenfreno de sus besos y de toda la pasión y la entrega que las hizo fieles al gigante heroico y a la gesta aún después de sus muerte.”

Y como nota especial: la periodista Gladys Torres, de la revista “Exceso”, en su publicación de marzo 1995, escribe lo siguiente:
“La exposición comenzó en la Galería Manuel Silvestre Pérez de los Chaguaramos, única que se atrevió a recibir lo que para otros resultaba una impertinencia. Verbigracia la Gobernación del Distrito Federal, donde duró tres horas a la vista del público: hasta que llegó Mariela de Aguiar, la esposa del gobernador y ordenó que bajaran de las paredes aquella osadía.”

Simón Oliveira
1995
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